Àrea d'Economia d'EUPV
EFECTOS DEL EURO EN LOS PRECIOS Y LOS CONVENIOS
Los efectos del euro en los precios pueden quedar enmascarados
si únicamente se considera el Índice del Coste de la
Vida, obtenido promediando los precios de bienes muy distintos. Pues la
implantación del euro, como se destaca en la documentación anexa, ha tenido efectos muy distintos sobre los precios de distintos tipos de productos.
Por lo que se refiere a materias primas y productos manufacturados de
alta tecnología (coches, electrónica, etc.) el resultado
no ha sido un aumento significativo de los precios, e incluso se han
producido descensos de precios. De hecho, la introducción del
euro parece haber incrementado la "competitividad" de los productos
europeos, favoreciendo un incremento en el margen de beneficios de las
empresas.
Por el contrario, ha habido un significativo aumento en los precios de
alimentos y otros productos de consumo cotidiano, en lo que
sería el "carro de la compra" típico en un supermercado.
En ello ha influido el redondeo al alza, tanto en el momento de la
conversión de monedas locales a euros como en la posterior
tendencia a eliminar el uso de monedas fraccionarias. Dicho redondeo
provoca un mayor incremento porcentual del precio en productos de bajo
coste unitario, como son los productos de consumo cotidiano,
especialmente en sectores sociales con menores ingresos. También
influye el proceso de concentración oligopólica en
grandes superficies (supermercados, hipermercados...), que tras
eliminar la competencia de los pequeños comercios les permite
subir impunemente los precios.
De todo ello podemos deducir que los efectos del euro no han sido
socialmente neutros, sino que han beneficiado a los perceptores de
beneficios empresariales y han perjudicado a la población
asalariada, especialmente la de ingresos más bajos. En
definitiva, ha provocado una transferencia neta de renta desde la
población con rentas más bajas a la población con
rentas más altas, incrementando así la desigualdad social.
Dicho incremento de la desigualdad social sólo podría
compensarse en la negociación colectiva si consiguen arrancarse
incrementos salariales superiores al Índice del Coste de la
Vida, que como hemos indicado no refleja adecuadamente la
pérdida del poder adquisitivo efectivo de la población
asalariada. Por el contrario, para mantener dicho poder adquisitivo
sería necesario recortar los incrementos de beneficios
empresariales favorecidos por el euro para compensar a través de
incrementos salariales el aumento de precios en los bienes de consumo
cotidiano que repercuten en mayor medida sobre la población de
rentas más bajas.
Hay que tener en cuenta además que también dentro de la
población asalariada el efecto del euro sobre los precios
repercute de distinta manera: quienes tienen ingresos más bajos
los dedican en mayor proporción a la compra de alimentos y otros
bienes de consumo cotidiano, por lo que su incremento de precios les
afecta en mayor medida que a los de ingresos más altos, que
pueden dedicar una mayor proporción de los mismos a la
adquisición de productos de alta tecnología cuyos precios
no han subido en la misma medida, o incluso pueden haber disminuido.
Por ello, el mantenimiento del poder adquisitivo de unos y otros
requeriría que el aumento de la masa salarial no se distribuya
de forma estrictamente proporcional: una parte de incremento lineal
puede contribuir a compensar el desequilibrio señalado. Dichos
incrementos lineales, así como el incremento del salario
mínimo por encima del Índice del Coste de la Vida, pueden
ser necesarios simplemente para el mantenimiento del poder adquisitivo
efectivo de quienes tienen salarios más bajos, sin llegar a
tener efectos redistributivos.
Se trata, en definitiva, de situar la negociación de los
convenios colectivos en el marco de la lucha contra el incremento en la
desigualdad social derivada de las políticas neoliberales que
han acompañado a la implantación de la moneda
única en la Unión Europea. Naturalmente, dicha
negociación les corresponde a los sindicatos, pero Esquerra
Unida debe contribuir a analizar el contexto económico en el que
se desarrolla, desenmascarando los efectos perniciosos que obstaculizan
el avance hacia una sociedad más justa.