IU
RESOLUCIÓN DE LA PRESIDENCIA FEDERAL DE I.U. DEL 21-2-09

POR LA UNIVERSIDAD PÚBLICA
EN EL MARCO DE UN ESPACIO EUROPEO DE EDUCACIÓN SUPERIOR

¡NINGUNA CONVERGENCIA SIN FINANCIACIÓN!

El proyecto capitalista neoliberal en Europa sólo contempla su convergencia formal y nominal en términos de mercado, marginando la perspectiva de una convergencia real en términos de cohesión social. Esto ha potenciado graves desequilibrios sociales y territoriales en el marco de una Unión Europea, con una moneda única, pero con una profunda heterogeneidad social y económica. En este contexto, el proyecto de construcción europea que IU propugna apuesta por una convergencia real, con exigencias como una fiscalidad europea netamente progresiva, un salario mínimo europeo y una carta social europea que garantice de forma efectiva los derechos sociales.

Ello requiere una convergencia real también en la educación superior. Pero tal convergencia no se puede limitar a una homologación formal de los niveles de titulación superior y a una unidad de medida de los estudios superiores, sino que requiere una efectiva dotación de recursos que la haga posible:

Y todo esto en la perspectiva de unas universidades públicas europeas, entendidas como un servicio público abierto a toda la ciudadanía, que no busquen la "competitividad", sino la calidad y la cooperación con todo el mundo. Y que no estén supeditadas a las estrechas demandas e intereses del mercado, sino que busquen la formación de personas creativas y críticas con una elevada formación cultural y profesional, única forma además de impulsar un desarrollo sostenible que posibilite una salida real de la crisis.

Esto requiere un fuerte incremento de la financiación pública de las universidades, teniendo claro que sin una convergencia en la financiación no es posible ninguna convergencia real de la educación superior. IU apuesta y exige un sistema de financiación pública y estable que permita avanzar de forma efectiva hacia una Universidad Pública, Democrática, Crítica y de Calidad en el marco de un verdadero espacio europeo de educación superior.

Por el contrario, el proceso de implantación de las nuevas titulaciones adaptadas al Espacio Europeo de Educación Superior (comúnmente llamado “proceso de Bolonia”) se está realizando en nuestro país en condiciones de recortes presupuestarios que amenazan la calidad de la docencia universitaria y de las titulaciones proyectadas, e incluso su subsistencia; con insuficiencia de becas y empeoramiento de las condiciones de los préstamos para los Masters, cuya nueva regulación limita su carencia a un período inicial (entre 5 y 10 años), amenazando así con hipotecar a los estudiantes. Todo ello es responsabilidad de los Gobiernos Autonómicos o del Gobierno Zapatero-Garmendía; y justifica sin duda la inquietud y protestas del movimiento estudiantil, pero sin olvidar que los responsables de la situación están dentro del Estado Español.

La cerrazón del Gobierno del PSOE, persistiendo en su empeño de desarrollar el llamado proceso de Bolonia en un marco de absoluta precariedad financiera y de ausencia del necesario consenso social, impregnado de políticas neoliberales, puede llevar a la Universidad pública española a un callejón sin salida de consecuencias imprevisibles.

Esta situación puede convertir la puesta en práctica del proceso de Bolonia en un intento de mera adaptación de la Universidad pública a los intereses del mercado, poniendo en peligro la esencia misma de la institución universitaria, concebida como servicio público, no mercantilizado, para una formación académica rigurosa y crítica, que ofrezca una capacitación profesional adecuada.

Ante esta situación, es urgente la adopción de las medidas que proponíamos en nuestro programa electoral de 2008 y que hemos formulado en la Proposición No de Ley presentada recientemente en el Congreso de los Diputados:

  1. Implementar, en colaboración con las Comunidades Autónomas, un plan de financiación para la adaptación de las Universidades al Espacio Europeo de Educación Superior impulsando la innovación educativa y la calidad de los estudios universitarios.

  2. Desarrollar un plan que tienda a la gratuidad de los estudios universitarios, comenzando por los de Grado y oponiéndonos a cualquier aumento de sus precios públicos.

  3. Especificar las medidas concretas para hacer realidad que los estudiantes puedan completar sus estudios sin obstáculos relacionados con su origen social y económico, de acuerdo con lo requerido al respecto en la encuesta europea sobre la dimensión social del EEES.

  4. Establecer un sistema generalizado y suficiente de becas y becas salario equiparando el gasto correspondiente con el de los países europeos más desarrollados.

  5. Modificar el sistema de préstamos públicos para Másters de modo que su devolución se haga exclusivamente cuando el beneficiario supere la renta media existente y en un porcentaje fuertemente progresivo sobre el exceso de la misma.

Frente a esto, y con la excusa de la crisis, nos encontramos con que el Gobierno de Zapatero ni concreta (según requiere la encuesta europea sobre la dimensión social del EEES) el repertorio de medidas para hacer realidad “que los estudiantes puedan completar sus estudios universitarios sin obstáculos relacionados con su situación socio-económica”; ni ha puesto en marcha programa alguno de becas-salario; ni la nueva regulación de préstamos para los másters respeta el criterio de supeditar su devolución a que se haya superado la renta media existente, limitándolo a un período inicial de carencia.

Por su parte, distintos gobiernos autonómicos, que son los responsables directos en la financiación de las Universidades, amenazan con recortes que harían inviable la implantación de los nuevos Planes de Estudio en las condiciones necesarias. Y en el caso de Madrid y de Valencia, incluso se pone en peligro la situación de sus plantillas.

La cuestión es especialmente grave por el hecho de que las universidades, de acuerdo con
la normativa vigente, están obligadas a implantar los nuevos estudios de Grado y Máster a partir del curso académico 2010-2011. Por lo tanto, hay que exigir a los Gobiernos central y autonómicos que abran un amplio debate, con participación de toda la comunidad universitaria, con el objeto de consensuar las reformas; y que sin más dilación adopten las medidas presupuestarias imprescindibles para hacer posible una convergencia real en el Espacio Europeo de Educación Superior, totalmente inviable sin una financiación adecuada.

Por último, de acuerdo con el mandato aprobado por nuestra IX Asamblea Federal, planteamos a la nueva dirección de IU que “promueva un debate abierto y en profundidad sobre el proceso de Bolonia y el EEES”, en el seno de la organización; y que organice, en colaboración con el Área Federal de Educación, unas Jornadas monográficas sobre dicho proceso y su repercusión en la Universidad española y europea.

PRESIDENCIA FEDERAL DE I.U.
21 de febrero de 2009